En 1556, Juan Díez Freyle publicó en la capital novohispana el "Sumario Compendioso de las quentas de plata y oro que en los reynos del Piru son necesarias a los mercaderes y todo genero de tratantes". Con algunas reglas tocantes a la Aritmetica, texto que trataba temas prácticos de esa disciplina matemática, pero también algunos problemas de  álgebra.
Como su largo nombre indica, fue escrito para facilitar las operaciones que los comerciantes en metales preciosos realizaban en el virreinato del Perú, aunque igualmente fue usado en la Nueva España, pues su autor dedicó el último tercio del libro, donde por cierto desarrolló la parte de mayor interés, a los problemas matemáticos más comunes que los novohispanos enfrentaban en sus transacciones comerciales.

La historia de las matemáticas mexicanas, como la de muchas otras ciencias en nuestro país, está por escribirse. En ciertos períodos de nuestra historia se han dispersado y perdido bibliotecas enteras. Octavio Paz afirma que "La Reforma liberal destruyó una parte preciosa de la historia de México; contribuyó así decisivamente, en el proceso de automutilación que nos ha convertido en un pueblo sin memoria"y más adelante también expone que "Ante la desaparición de (...), la melancolía que provoca invariablemente el estudio de nuestro pasado se transforma en desesperación. Se dice que la pasión que corroe a los pueblos hispánicos es la envidia; peor y más poderosa es la incuria, creadora de nuestros desiertos". (O. Paz, las trampas de la fe)

El desarrollo de las matemáticas de tradición occidental en lo que hoy llamamos México comenzó en 1556, con la obra Sumario compendioso de Ias cuentas de plata y oro que en los reinos del Perú son necesarias a los mercaderes y todo género de tratantes. Con algunas reglas tocantes a la Aritmética, de Juan Díez Freyle1, impresa por Juan Pablos en la Ciudad de México. Aunque en ese tiempo la difusión del conocimiento era sensiblemente más lenta que en los siglos siguientes, parece ser que el autor ya conocía el Ars magna (1545) de Gerónimo Cardano (1501-1557), en la que aparecen por primera vez en Europa los procedimientos para resolver las ecuaciones de tercero y cuarto grados.

Las matemáticas que se estudiaban en México hacia el año de 1630 no eran otras que las del Renacimiento: geometría clásica, álgebra, aritmética y trigonometría. Lugar relevante ocupaba la ciencia de los números, a la que podemos llamar "aritmosofía", pues como heredera de la vieja tradición hermético-pitagórica intentaba determinar el papel de los números en la aprehensión de la idea de belleza basada en una armonía o un equilibrio. Por otra parte, desde el punto de vista matemático el mundo astronómico de las esferas y los círculos planetarios era tan armonioso que resultaba fiel retrato de su Creador, tal como lo afirmó fray Luis de Granada en su "Introducción al símbolo de la fé".

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