Carlos Graef Fernández

Su presencia ha sido muy importante, a veces decisiva, para la creación de la Facultad de Ciencias, del Instituto de Matemáticas, de la Sociedad Matemática Mexicana, de la Sociedad Mexicana de Física, del Observatorio de Tonantzintla, del Laboratorio Van de Graaff de la Comisión Nacional de Energía Nuclear, del Laboratorio de Ultracentrífugas; para la participación activa de México en el Organismo Internacional de Energía Atómica.

(Tomado de Einstein y México)

El doctor Carlos Graef Fernández nació el 25 de febrero de 1911, en Guanaceví, Durango. Se fue en la Ciudad de México, en febrero de 1988.

En una semblanza del doctor Graef, realizada por su amigo el doctor Alberto Barajas Celis (1989), éste recordó varios momentos de su vida y obra, como los ocurridos en el primer congreso científico realizado en México, que tuvo lugar en Tonanzintla, Puebla.

 

 

Extraordinario y Brillante

El doctor Carlos Graef Fernández nació el 25 de febrero de 1911, en Guanaceví, Durango. Se fue en la Ciudad de México, en febrero de 1988.

En una semblanza del doctor Graef, realizada por su amigo el doctor Alberto Barajas Celis (1989), éste recordó varios momentos de su vida y obra, como los ocurridos en el primer congreso científico realizado en México, que tuvo lugar en Tonanzintla, Puebla.

"¿No cree usted que Carlos fue una estrella del simposio?", me preguntó el gran matemático George David Birkhoff al terminar el congreso que se realizó para inaugurar el Observatorio Astrofísico de Tonantzintla. "Sin la menor duda", asentí. Recuerdo que las personas que se habían comprometido con el director Luis Enrique Erro a traducir los trabajos científicos extranjeros por alguna razón no llegaron a tiempo. Erro le pidió a Graef que lo ayudara en la emergencia encargándose de la traducción. Habló en Inglés el primer conferenciante y Graef lo escuchó atentamente sin interrumpirlo. Al terminar la exposición hizo una síntesis muy precisa del trabajo, subrayó las conclusiones más interesantes, intercaló comentarios ingeniosos y amplió explicaciones sobre gráficas y diagramas”.

“Al cabo de algunas horas de esta manera inesperada de traducir, el doctor Harlow Shapley, no pudo contenerse e interrumpió la sesión para decir: "Estamos asombrados de la transformación que sufre un trabajo cuando Graef lo vierte al español. Se vuelve más brillante y más comprensible; como si el traductor conociera el artículo mejor que el autor".

 

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