Roberto Vázquez García

 Roberto Vázquez García puede ser considerado padre de la topología en México por haber sido el primer matemático mexicano que se dedicó sistemáticamente al cultivo de esta disciplina.

 

En 1943, al año de ser fundado el Instituto de Matemáticas, Roberto Vázquez se integra a él. Es prácticamente uno de sus fundadores. En aquellos años le había sido encomendado a Geroge David Birkhoff, gran matemático estadounidense que había propuesto una teoría alternativa a la de Einstein para explicar la gravitación, colaborar con los países de Latinoamérica para estimular su desarrollo científico. Fue él quien sugirió a Vázquez algunos de sus primeros problemas de investigación en México. En colaboración con Francisco Zubieta publicó como resultado 3 artículos que aparecieron en los primeros fascículos del Boletín de la Sociedad Matemática Mexicana, de la cual, por cierto, Roberto Vázquez es miembro fundador. Junto con Javier Barros Sierra escribió otro artículo para el mismo Boletín, también sobre un tema propuesto por Birkhoff.

 

Habiendo terminado su tesis doctoral, no pudo volver a la Universidad de Princeton a presentarla. En 1944 muere Birkhoff y es en cierta forma Solomon Lefschetz, matemático ruso-americano considerado como uno de los más grandes del siglo veinte, quien -menos por obligación y más por devoción a México- aume el papel que tenía Birkhoff. Lefschetz consideró muy importante que Vázquez regresara a Princeton a presentar sus tesis y obtener el grado allá. Pese a la insistencia, Roberto Vázquez no pudo regresar, pues en 1944 se casa y no cuenta con facilidades económicas para volver a Princeton.

El grado de doctor lo obtuvo finalmente en México en 1947, con la tesis Funciones definitivamente positivas en espacios parcialmente ordenados, la cual ya había sido aprobada por Bochner, y fue defendida en la Facultad de Ciencias de nuestra Universidad. Es así como Roberto Vázquez fue el primer matemático que se doctora en México y uno de los primeros doctorados en Ciencias que otorga nuestra institución.

En pláticas con él, recuerda a diversas personalidades que conoció en Princeton. Por ejemplo a Albert Einstein, a quien no trató, o al gran Hermann Weyl, con quien llevaría algunos cursos. Se acuerda que la esposa de este último era la traductora al alemán de la obra de Ortega y Gassett.

Al doctorarse ya había escrito seis artículos, varios de ellos en colaboración con Francisco Zubieta o Javier Barros Sierra, como se mencionó antes, y alguno con Alberto Barajas. Más o menos en esos días empezó a trabajar solo e inició su etapa de investigación en topología algebraica, época que se extendió hasta alrededor de 1960, y que fue el gran auge de esta rama en México, señalada, entre otras cosas, por el internacionalmente famoso Symposium Internacional de Topología Algebraica en 1956,del cual Vázquez fue uno de los organizadores. Vale mencionar que asistieron a este simposio muchos de los más grandes matemáticos de esa época, presentando en él muchas ideas que significaron la revolución de las matemáticas en la segunda mitad de este siglo. René Thom presentó trabajos importantes, precursores de las grandes ideas que posteriormente le dieron fama; Hurewicz habló de los principios de las teorías de hacer fibrados y fibraciones, etc. Es en esta época cuando Roberto Vázquez pudo volver a Princeton, esta vez como profesor visitante en los años 1953 y 1954, y es también cuando participó en el intercambio con Francia, yendo a París como investigador en el invierno de 1956-1960. Como fruto de su trabajo de investigación se cuenta con diversos artículos sobre el álgebra de Steenrod, sucesiones espectrales para fibraciones, etc.

En los años sesenta hubo un giro en su trabajo de investigación propiciado, entre otras cosas, por un seminario organizado en el Instituto de Matemáticas, en el que participaron José Adem y Félix Recillas, y en el que se estudió el libro de álgebra homológica de Cartan y Eilenberg. Es entonces que estudia problemas acerca de módulos proyectivos y módulos planos, y empieza a dirigirse hacia la rama de la topología categórica, de la que es uno de los creadores, y en la cual continúa aún trabajando intesamente. Es en esta rama en la que se enmarca su producción más importante, destacando especialmente la conceptualización categórica de la propiedad de conexidad, la cual extiende de los objetos geométricos a objetos arbitrarios en una categoría de conexión. De importancia en esta etapa fue su colaboración con la brillante matemática Graciela Salicrup, desaparecida a consecuencia de un trágico accidente. Ella escribió su tesis de licenciatura con el doctor Vázquez y posteriormente inició un trabajo de investigación conjunta con él, parte del cual dio origen a la tesis con que ella obtuvo su doctorado. Su investigación conjunta continuó durante varios años, fructificando en importantes resultados en teoría de conexidad. La influencia de Roberto Vázquez para la formación de personal académico ha sido importantísima. Durante décadas ha impartido diversas materias, destacando las de topología. Todas ellas se han distinguido por un orden y una presentación impecable, en todos los sentidos del material del curso. Gracias a sus clases, sus consejos o a las tesis por él dirigidas, actualmente contamos con muchos investigadores en el área de topología, que idudablemente es una de las más fuertes que tenemos en México. Entre sus tesistas, además de Graciela Salicrup, se cuenta a R. Morales, A. Odgers, S. López de Medrano, M. Clapp y J. Pulido, todos ellos miembros del personal académico de tiempo completo del Instituto de Matemáticas o de la Facultad de Ciencias. Todos ellos, también, dedicados a la topología o a temas afines, con la influencia que recibieron del doctor Vázquez al inicio de su carrera académica.

Su labor académica se ha visto reconocida en diversas formas. Fue galardonado en el Premio Científico "Luis Elizondo" en 1986, obtuvo el Premio Universidad Nacional en el áre de Investigación en Ciencias Exactas en 1989, fue nombrado investigador emérito en 1985. Es además Investigador Nacional del máximo nivel.

Entre 1966 y 1972 ocupó el cargo de director del Instituto de Matemáticas, sucediendo a su primer titular, el doctor Alfonso Nápoles Gándara. Es conveniente hacer mención de que desde la fundación del Instituto hasta hoy día, el doctor Vázquez ha estado totalmente al tanto de los vaivenes del Instituto, formando parte ya sea del Consejo Interno, de la Comisión Evaluadora o de su Comisión Dictaminadora. También ha sido, desde su fundación, miembro del Consejo Editorial de la revista Anales del Instituto de Matemáticas.

Para finalizar, vale la pena hacer mención de los rasgos de la personalidad de Roberto Vázquez, menos conocidos por los académicos. Es su presencia en el Instituto un hombre adusto, aunque sí con un agudo sentido del humor y una cierta ironía en su visión del mundo que le rodea. Dentro de la teoría de representaciones de álgebras, existe el concepto de álgebra salvaje, que es un tipo de obejtos que en esa teoría s eestudian. En alguna ocasión, cuando se hablaba de cómo integrar una sala de matemáticas en el Museo de Ciencias, sugirió que se "metiera un álgebra salvaje en una jaula y se le presentara al público". Éste es un ejemplo típico de sentido del humor.

En su casa, además de disfrutar de la música barroca, es un hombre sumamente allegado a los animales. Para mostrar este cariño que siente por ellos, contaré la siguiente historia:

Allá por 1965 apareció en el jardín de su casa, en la colonia Escandón, una singular pareja de animales, tal vez de los últimos animales silvestres que lograron sobrevivir en esta inhóspita urbe. Se trata de una pareja de cacomixtles (llamados bassariscus astuts por los zoólogos). El "doctor", como también se le ha llamado en su casa, quiso entablar amistad con ellos.

Al poco tiempo, uno de los animalitos dejó e visitar el jardín, pero el otro, bautizado por el doctor como Belisario, siguió estrechando poco a poco amistad con él, aceptando tímida, pero gustosamente la invitación a comer cabezas y pescuezos de pollo que el doctor le hacía tronando sus dedos en forma característica. Amos compartían varios minutos de amena compañía. Su relación se mantuvo por alrededor de trece años.

Roberto Vázquez es, pues, un académico completo, una persona de trato muy agradable. Su presencia en el medio universitario ha sido fundamental para el desarrollo de las matemáticas en nuestro país.

Carlos Prieto

Nuestros maestros

UNAM 1992

 

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