Félix Recillas Juárez

Investigador de la IMUNAM desde 1948, Director de la Facultad de Ciencias de la UNAM de 1982 a 1986 y vicepresidente de la SMM en 4 ocasiones. Este es un fragmento de su historia tan llena de azares como de una voluntad incansable por seguir la vocación matemática.

(tomado de "Misterios públicos")

 
 
Logró con dificultad estudiar simultáneamente en la Escuela Nacional de Ingenieros y la Facultad de Ciencias, pues limitaciones económicas lo obligaban a trabajar como topógrafo.

MATEMÁTICO / FALLECIÓ EL 15 DE ENERO DE 2010.

En México, un país en que históricamente ha sido común la carencia de datos precisos para evaluar el desarrollo socioeconómico, Félix Recillas Juárez, matemático eminente, se preocupó, y ocupó, en desarrollar métodos de análisis y medición estadística y matemática, a partir de la creación, junto con Enrique Valle Flores y Ana María Flores, del Instituto de Estadística y de la Dirección de Normas y Medidas de la Secretaría de Industria y Comercio, hoy Secretaría de Economía.

Con un penetrante genio analítico y una sorprendente memoria matemática, como lo recuerda el director del Instituto de Matemáticas (IM) de la UNAM, Javier Bracho, Recillas fue fundador de esta institución en 1941, lo mismo que de la Sociedad Mexicana de Matemáticas.

Hizo además aportaciones notables a la astronomía, al participar en la creación, entre 1941 y 1942, del Observatorio de Tonanzintla, en Puebla, actualmente de los más importantes centros de investigación astronómica, óptica, electrónica y en ciencias computacionales en México.

Iniciaba la década de los 40 cuando Félix Recillas hizo el recorrido de Boston a la frontera de EU con México, conduciendo el camión que transportaba la Cámara Smith, construida en la Universidad de Harvard para instalar en el telescopio de Tonanzintla, Puebla, donde iniciaba el proyecto del observatorio astronómico.

Fue un arranque difícil. Se realizaban ensayos y ensayos sin poder hacerlo funcionar. Luis Enrique Erro, notable astrónomo mexicano, encabezó el proyecto, al que se unió el también astrónomo Guillermo Haro, quien hizo funcionar el complejo instrumento cuando ya el desánimo se había apoderado de varios técnicos y científicos.

Sin perder el ánimo, Félix Recillas se mantuvo impulsando el proyecto, aunque tenía bien claro, a esas alturas, que lo suyo eran las matemáticas.

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