Javier Bracho Carpizo

"Yo vivo las matemáticas con el estómago, con emoción, sentimiento e intuición. Soy muy obsesivo, y me puedo obsesionar por un objeto o por una pregunta. Escogí­ ser matemático porque siempre confié más en mi manera de razonar que en mi memoria."

Javier Bracho Carpizo (el Roli)

Si te lo encontraras en la calle sin saber quién es, por su aspecto podrías pensar que se trata de un pintor o un poeta; un artista desenfadado. Pero Javier Bracho Carpizo en realidad es un matemático. Apenas cinco días antes de esta entrevista sufrió la pérdida de su maestro y padre por encariñamiento, Víctor Neumann Lara. “Las matemáticas producen vínculos humanos muy profundos porque, a diferencia de otros lenguajes, al compartir el lenguaje matemático estás seguro de que el otro entiende exactamente lo que quieres decir y viceversa, no hay lugar a dudas porque casi estás en la cabeza del otro y el otro en la tuya”, es lo primero que dice a ¿Cómo ves? 

 

“Mi maestro era un poeta, tenía una vitalidad preciosa, le encantaba estar con sus alumnos jóvenes que son los más afectados ahora, hay que apoyarlos mucho”. Cierto: a cada momento un chico o chica tocaba la puerta del doctor Bracho, él abría y con sólo intercambiar miradas todo estaba claro.

Ocurrió durante un coloquio, en Puebla. El maestro de 70 años se inclinó para acomodar un acetato y se desplomó, en medio de toda la comunidad, su comunidad académica. Javier Bracho Carpizo perdió a su propio padre a los siete años, tal vez por eso y porque el doctor Neumann tenía la cualidad de saber tejer relaciones muy cercanas, se adoptaron mutuamente. “Él se hizo solo, vivió y enseñó con la convicción de que la vida es más importante que la ciencia; de hecho, ésta se da sólo cuando hay vida y él era un amante de la vida, disfrutaba todo intensamente y de cualquier cosa sacaba algo humano, profundo, filosófico.” Y Javier Bracho lo aprendió bien o quizá desde siempre es así. Cuenta todo esto sin perder la sonrisa, entre sorbo y sorbo a su té negro; sin dejar de ver y señalar a una ardilla que corre de repente por la cornisa de la ventana de su cubículo del Instituto de Matemáticas de la UNAM, que parece recién ocupado, como si esperase a que termine la mudanza para ser decorado. Aunque pensándolo bien, lo decora espléndidamente la vista, que tiene unos follajes de todos los verdes posibles.

“Con las matemáticas no pueden tomarte el pelo, sabes cuando alguien habla sin entender y del mismo modo tú no puedes engañar a nadie. Al hacer matemáticas uno se expone mucho, se desnuda. Es como en la poesía. Un poeta se desgarra el alma —y se la tiene que desgarrar para esperar que el lector medio se aproxime a su sentir—, es tocar a otro ser humano profundamente, y las matemáticas son un camino para lograrlo.” Eso suena muy bien, pero entonces ¿por qué son un trauma para muchos? “Lo son porque no se enseña su verdadera importancia. La verdad es que no pasa nada si un niño no sabe matemáticas, uno aprende las matemáticas que necesita y es una estupidez valorar la inteligencia por si sabes dividir o no, deberían enseñar más matemáticas pero con juegos, con damas chinas o el gato; quien sabe jugar gato sabe algo de matemática y estrategia. Las matemáticas son eso, saber pensar. Son un juego y son bonitas”. Es más, para este doctor por el Massachusetts Institute of Technology, de Estados Unidos, que fue galardonado en 1993 con la Distinción Universidad Nacional para Jóvenes Académicos en el área de Investigación de Docencia en Ciencias: “las matemáticas y el arte son hijas de la obsesión humana por lo bello, por la creación. Incluso también hay gustos: hay teoremas feos, pero eso es cuestión de gustos igual que la música o la pintura.” No sólo eso, “las matemáticas son, por un lado, la vía para entender al Universo, pero también lo amplían; demuestran que el Universo físico es más que eso con que lo nombramos”.

Corrijo: de encontrártelo en la calle sin saber quién es, podrías pensar que es un artista, y tendrías razón. Javier Bracho Carpizo enseña belleza y vida. En eso
honra a su maestro.

Personalmente

¿Qué mira frente al espejo?

Un viejito no tan viejito (ríe a carcajadas)... alguien en vías de ser viejito... al mismogüey de todos los días y no... no sé...

Jimena Camacho Torres

(tomado de la revista de divulgación ¿cómo ves?)

Pensamientos de Javier Bracho

“las matemáticas y el arte son hijas de la obsesión humana por lo bello, por la creación. Incluso también hay gustos: hay teoremas feos, pero eso es cuestión de gustos igual que la música o la pintura.”


Javier Bracho

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