Raymundo Bautista Ramos

Raymundo Bautista Ramos
Fué director del Instituto de Matemáticas de la UNAM de 1984 1994
Profesor emérito y premio Universidad Nacional en 2006
Grupo de Álgebra
Raymundo Bautista junto a Francisco Raggi, Félix Recillas y otros matemáticos interesados en el álgebra en el Instituto de Matemáticas

Raymundo Bautista Ramos
El estilo de Raymundo como matemático, no es fácil de describir, le gusta crear teorías, puede empezar con un problema a primera vista simple, pero siempre tratará de ir más y más lejos, generalizando cosas, tomando otras teorías y tratando de unirlas, dando lugar a unas matemáticas muy creativas y originales, por lo que muchas veces resulta muy difícil convencerlo de ponerle punto final a un trabajo. Si nos permitieran ver a Raymundo haciendo matemáticas a de un espejo, nos sería muy complicado adivinar su nacionalidad, veríamos la pasión del latino, mezclada con la fuerza de un vikingo, la minuciosidad de un relojero suizo y la disciplina de un japonés.

RAYMUNDO BAUTISTA RAMOS, nació en la ciudad de Puebla, en marzo de 1943. Desde muy joven (quizás desde sus estudios de primaria) se empeñó en ser matemático.

 Siendo el mayor de once hermanos, a su familia no le agradó mucho su decisión. Las matemáticas eran una carrera a la que no se le veía ningún futuro (hablando en plata), por lo cual entró a estudiar a la normal para ser maestro de primaria (1960). No duró mucho su obediencia, en menos de dos meses, Raymundo desertaría. Entonces se hizo un pacto: “estudias lo que quieras porque te gusta, pero primero te inscribes en una carrera que sirva para algo”. Raymundo decidió entrar a ingeniería química (1961) e inscribirse simultáneamente en la carrera de físico-matemáticas de la Universidad de Puebla. Empezaron nuevamente los problemas, la carrera era más de física, no había profesores que impartieran las materias de matemáticas y la ingeniería química era demasiado real y al mismo tiempo muy imprecisa, había que hacer ciertos experimentos y tomar mediciones y luego pues a ojo de buen cubero afinar el asunto para que todo saliera bien. Ayudado por su profesor de matemáticas, el Ing. Joaquín Ancona Albertos, Raymundo consigue obtener una beca de la Universidad de Puebla para irse a la Facultad de Ciencias de la UNAM (1963), a terminar su carrera de matemático (1966), con la tesis titulada “Anillos factoriales”, bajo la dirección de Emilio Lluis Riera.

 


Su primer trabajo como matemático fue en la Escuela de Altos Estudios de la Universidad de Sonora. Después regresaría a la Facultad de Ciencias para realizar sus estudios de maestría (1969) y doctorado
(1970), obteniendo el grado con la tesis titulada “Cohomología relativa de grupos finitos”, bajo la dirección de Humberto Cárdenas.


De 1966 a 1970, Raymundo ocuparía una plaza de Investigador adjunto en el Instituto de Matemáticas de la UNAM (IM-UNAM). Después de una estancia durante un año como investigador en la Escuela de Ciencias Físico-Matemáticas de la Universidad Autónoma de Puebla (1971-72), ingresó como Investigador Titular al IMUNAM, posición que ha ocupado hasta la fecha. Entre las áreas en las que ha trabajado podemos mencionar de manera muy breve: representaciones de grupos y cohomología de grupos, representaciones de álgebras y problemas matriciales y físico-matemática.


A todo lo largo de su carrera académica, Raymundo ha realizado visitas como investigador invitado a múltiples universidades en los cuatro puntos cardinales, impartiendo conferencias y realizando trabajos conjuntos. Por poner sólo algunos, mencionaremos Universidades de USA, Alemania, Polonia, Suiza, Noruega, la antigua URSS, Brasil, Argentina, China, Inglaterra, etc.

La labor docente de Raymundo ha sido continua desde los años setentas, iniciando en la Facultad de Ciencias de la UNAM, hasta la Escuela de Ciencias Físico-Matemáticas de la Universidad Michoacana, donde actualmente imparte cursos. Ha dirigido un total de 22 tesis, de las cuales 8 son de licenciatura, 9 de maestría y 5 de doctorado.

De sus más de setenta artículos publicados, Raymundo tiene más de 400 citas, lo cual nos da una muy buena idea del impacto de sus trabajos.

Además de su labor docente y de investigación, Raymundo ha sobresalido en nuestra comunidad por el desempeño de altos puestos académicos y administrativos como son: Director del Instituto de Ciencias de la Universidad Autónoma de Puebla (1981-82); miembro de la Comisión Evaluadora del Sistema Nacional de Investigadores en Ciencias Físico-matemáticas (1985-89), presidente de esta comisión durante 1988-89; Secretario y Vicepresidente de la Sociedad Matemática Mexicana (1980-81 y 1981-82, respectivamente);
Director del Instituto de Matemáticas de la UNAM, durante los periodos 1984-1990 y 1990-1994. Actualmente Raymundo es el Jefe de la Unidad Morelia del Instituto de Matemáticas de la UNAM.

Con respecto a la organización de eventos académicos nacionales e internacionales y participación en Comités Editoriales podemos mencionar, entre los más importantes, la Tercera y Séptima Conferencia Internacional de Teoría de Representaciones de Álgebra ICRA, (1980, Puebla; 1994 Cocoyoc), el Encuentro Latinoamericano de Álgebra y Geometría Algebraica (1992, Guanajuato y Morelia), la Sesión Especial de Teoría de Representaciones de Álgebras (1993, Reunión Conjunta AMS-SMM, Mérida), Whorkshop on Algebra (1995, Morelia).

Desde 1977 Raymundo también ha dirigido un gran número de seminarios en el IM-UNAM, actualmente dirige, junto con Humberto Cárdenas, el seminario de álgebra de la Unidad Morelia.

Como alumna de Raymundo he tenido la oportunidad de ver el reconocimiento que a nivel internacional ha recibido. Recuerdo que en 1997, en una reunión en Ukrania el organizador del evento, Y. Drozd, decidió hacer cambios en el programa para que el profesor Bautista dispusiera no sólo de una hora sino de todo el tiempo que considerara necesario para impartir su conferencia. También el impacto de la plática plenaria que Raymundo presentó en Bielefeld, Alemania 1998 durante el ICRA, aunque por su nerviosismo, Raymundo olvidó apretar el botón que hacia que los pizarrones subieran y bajaran y decidió hacerlo manualmente, teniendo que hacer un gran esfuerzo físico, cuando finalmente Raymundo escuchó la
recomendación de hacerlo electrónicamente, su comentario sencillamente fue: yo soy un matemático del tercer mundo (aunque no sus matemáticas).

En cierta ocasión, cuando Raymundo terminó su último periodo de director, por lo cual no era muy conocido entre los nuevos estudiantes, impartimos un curso conjunto en la Facultad de Ciencias, después de un par de semanas, los estudiantes se acercaron preocupados a preguntarme quién era Raymundo Bautista, ¿por qué se viste de traje?, ¿es matemático? Raymundo y yo nos reímos mucho con esta anécdota. Esto no nos extraña a quienes lo conocemos, quizá una de las características que más admiro de él es su modestia como matemático, pero también su gran ambición y tenacidad, he visto trabajar a Raymundo durante diez años en un problema, sin que en ningún momento decaiga su ánimo. Para Raymundo no hay matemáticas o problemas de moda, cuando algo logra llamar su atención se convertirá en un reto para él entenderlo, desmenuzarlo y volverlo a armar aportando nuevas ideas.


El estilo de Raymundo como matemático, no es fácil de describir, le gusta crear teorías, puede empezar con un problema a primera vista simple, pero siempre tratará de ir más y más lejos, generalizando cosas, tomando otras teorías y tratando de unirlas, dando lugar a unas matemáticas muy creativas y originales, por lo que muchas veces resulta muy difícil convencerlo de ponerle punto final a un trabajo. Si nos permitieran ver a Raymundo haciendo matemáticas a de un espejo, nos sería muy complicado adivinar su nacionalidad, veríamos la pasión del latino, mezclada con la fuerza de un vikingo, la minuciosidad de un relojero suizo y la disciplina de un japonés.

Si quisiéramos decir cuál es su mejor sentido, me atrevería a afirmar que el olfato, su intuición natural aunada a tantos años de trabajo y conocimientos en las matemáticas en general y no sólo en su área, lo hace percibir de manera inmediata problemas fundamentales y las técnicas par atacarlos.


Hablando con Rudyd, su esposa, le comenté que al principio de mi trabajo con Raymundo, me sorprendía mucho que cada vez que terminaba un congreso él se enfermaba. Rudyd me lo explicó; ese es su mecanismo de sobrevivencia, trabajar sin descanso, hasta que se enferma, entonces puede relajarse y dejar de trabajar sin dejar de sentir remordimientos, así que su cuerpo aprendió rápidamente eso y ésta será la única manera en que veamos a Raymundo descansando. En sus primeros años de matrimonio, su compañera se sorprendía por su capacidad de trabajo, así que alguna vez le preguntó: “¿es que a ti nunca te da flojera?”, a lo que él contestó: “claro que sí, pero el chiste es vencer a la flojera”. Con esta filosofía es que Raymundo ha enfrentado a nuestro sistema, habiendo logrado alcanzar las máximas categorías académicas en nuestro país.


En una conversación cotidiana, fuera de las matemáticas, el cine no es un buen tema, Raymundo dice con gran orgullo que la última película que vio fue “Allá en el Rancho Grande”. Sin embargo, es un apasionado lector, desde Sócrates hasta Saramago. Quizás el amor de Raymundo por los libros tenga su origen en el hecho de que su familia poseía una imprenta en la cual Raymundo tuvo su primer trabajo, como corrector de estilo y ortografía.

Sin lugar a dudas la mayor debilidad de Raymundo es su familia. Su esposa y sus hijos, quienes reciben su apoyo incondicional en todas sus decisiones. Raymundo no es un hombre de consejos, es un hombre que escucha y muestra el panorama general con todos sus senderos, pero que cree en la libertad de la toma de decisiones y el derecho de asumir las consecuencias sobre nuestros actos.
Después de largas conversaciones con Rudyd, mi visión al final es que Raymundo es como un globo que tiende a ir al cielo, Rudyd tiene la cuerda que lo sujeta y en muchas ocasiones tiene que dar un gran jalón para mantenerlo en la tierra. He aquí una de sus historias favoritas:
Cuando Raymundo y Rudyd eran novios, fueron al cine, Rudyd tenia sed pero le daba pena decirlo, por lo que usando la filosofía femenina (existe, pero no es única), comentó: “qué calor esta haciendo”, gran error, Raymundo le dijo que sí, hacía mucho calor, porque las ondas... y la película se convirtió en una clase de física. Moraleja, Con Raymundo hay que llamar al pan, pan y al vino, vino.

Para terminar, quiero agradecerle a Rudyd su asesoría para escribir este artículo como muestra de gratitud y cariño hacia mi maestro y amigo con motivo de su sesenta aniversario. ¡Felicidades!

Rita Esther Zuazua Vega
Unidad Morelia del Instituto de Matemáticas de la UNAM

Carta Informativa de la SMM. Junio 2003