Solomon Lefschetz

Solomon Lefschetz (1884-1973) fue uno de los titanes de las matemáticas del siglo XX.

Después de su retiro las visitas a México se  multiplicaron; en ellas no escatimaba esfuerzos en alentar a jóvenes y talentosos matemáticos mexicanos para continuar sus estudios de posgrado, contribuyendo con ésto en la formación de una pujante escuela matemática mexicana. Por su entusiasmo en estas actividades el gobierno de México le condecoró con la orden del Águila Azteca.

Solomon Lefschetz nació en Moscú el 3 de septiembre de 1884, pero es en Francia en donde recibe su educación —haciendo del francés su lengua materna— debido a que sus padres se establecieron en París para atender sus negocios en Persia. Estudió ingeniería, recibiendo en 1905 el grado de Ingeniero en Artes y Manufactura por la Ecole Centrale en París. Emigrado a los Estados Unidos trabajó de 1907 a 1910 en la Westinghouse Electric and Manufacturing Co. de Pittsburg, año en que un accidente en el cual pierde ambas manos terminó abruptamente su carrera de ingeniero. Decidió entonces dedicarse a las matemáticas puras, obteniendo su doctorado en 1911 en Clark University (Worcester, Mass.). Después de diversas posiciones llegó a Princeton en 1924, donde permaneció hasta su retiro en 1953.

Matemático e ingeniero ruso nacionalizado estadounidense que desarrolló los principios básicos de la topología algebráica, nacido el 3 de septiembre de 1884 en Moscú y fallecido el 5 de octubre de 1972 en Princeton, New Jersey, EEUU.
Realizó estudios de ingeniería en la Escuela Central de París, y a los 21 años de edad emigró a los Estados Unidos. Unos meses después de conseguir su primer empleo, en la empresa Baldwin Locomotive, sufrió un desgraciado accidente que le seccionó ambas manos. Sin embargo, en este revés se encuentra la semilla de una dilatada y fructífera carrera de matemático. Entró a trabajar para la empresa Westinghouse al tiempo que se matriculaba en la Universidad de Clark. En 1910 consiguió una beca que le apartó definitivamente del mundo laboral, y un año más tarde logró su título de Doctor en Matemáticas.

Cuando algún estudiante venía orgulloso con un astuto argumento para dar una prueba corta de alguno de los teoremas de Lefschetz, más que felicitarlo, dicen que le decía:

No me venga usted con sus pruebas bonitas. No nos molestamos con infantilismos.

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