Sylvia de Neymet

Considerada la primera doctora en matemáticas de México, Sylvia de Neymet Urbina dedicó la mayor parte de su vida a la docencia, casi 40 años. Neymet fue de las primeras mujeres que ingresó a la Facultad de Ciencias de la UNAM.

El siguiente texto es una adaptación del leído en el homenaje que la Facultad de Ciencias dedicó a Sylvia de Neymet. Todas las historias fueron contadas por ella misma en deliciosas conversaciones al calor de un café. Hoy, a casi un mes de su fallecimiento, quisiera compartir la inmensa nostalgia de su ausencia.

I

La mamá de Sylvia quedó huérfana de padre, siendo muy joven, durante la Revolución. Su madre la  impulsó a estudiar en la normal. El primer trabajo que tuvo fue en un pueblo, hoy comido por la ciudad, llamado Santiaguito al cual llegaba todos los días tomando un tren que salía del Zócalo. Ádemás de ser maestra tenía grandes inquietudes artísticas y estudió en La Esmeralda, dedicándose a la escultura. Sus trabajos son orgullo de sus hijos y nietos. La abuela paterna de Sylvia fue maestra muy reconocida del Colegio de las Vizcaínas. Sylvia proviene, pues, de una estirpe de mujeres singulares de principio del siglo pasado: mujeres cultas, mujeres trabajadoras, mujeres artistas.

El papá era ingeniero civil. Para llegar a su primer trabajo tomaba, todos los días, el mismito tren en el Zócalo. Y así, tras largas jornadas viajeras, el ingeniero, delgado, formal, siempre de sombrero, conquistó a la joven maestra. Desde entonces, vivieron en San José Insurgentes-Mixcoac, en una casa llena de arte, de plantas y de pláticas interesantes. Así crecieron Sylvia y sus hermanos.

Estando Sylvia en primaria, pocas cosas la desconcertaron más que el día que su mamá intentó ayudarle en la tarea de aritmética. El problema era de los típicos: “si 15 manzanas cuestan 7 pesos, ¿cuánto cuestan 23 manzanas?” Y ahí estaba Sylvia a punto de empezar a talachear cuando su mamá le pregunta “a ver, dime, ¿es más o menos?
El asombro de Sylvia fue mayúsculo: “¿Cómo?”
—“¿Cuestan más o menos?” volvió a preguntar su mamá.
Sylvia no pudo más y le dijo, “Mamá, en la escuela nos piden
resultados EXACTOS, ¡no más o menos!”

La mamá comprendió que nunca había discutido la maestra ninguna forma de razonamiento, que sólo había enseñado procedimientos sin ton ni son y, pacientemente, volvió a formular la pregunta
conduciendo la discusión.


 

Sociedad Matemática Mexicana, Carta Informativa, Abril 2003

Ma. de la Paz Álvarez Scherer
Facultad de Ciencias, UNAM.

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