Sylvia de Neymet

Considerada la primera doctora en matemáticas de México, Sylvia de Neymet Urbina dedicó la mayor parte de su vida a la docencia, casi 40 años. Neymet fue de las primeras mujeres que ingresó a la Facultad de Ciencias de la UNAM.

(Gaceta UNAM 19 de Septiembre de 2002. Laura Romero)

Deja la docencia para dedicarse a investigar, a dar conferencias y a la divulgación


Sonriente, de buen humor, Sylvia de Neymet, la primera doctora en matemáticas de México, recuerda el momento de su inscripción a la Facultad de Ciencias (FC), cuando se desconocía la existencia de esa carrera en la Universidad y se creía que sólo era una materia. Eran los años 50, época en que algunos de los compañeros veían a las mujeres como diciendo: vienen a buscar marido

 

Luego de casi 40 años de ininterrumpida labor docente y a punto de dejar esa actividad, De Neymet recibe el día de hoy un merecido homenaje de parte de la comunidad de la FC.

Desde muy joven las matemáticas fueron lo suyo. En el bachillerato, la química no le atrajo por requerir de la memorización de los conceptos y, por el contrario, descubrió que las matemáticas son cosa de  razonamiento. Desde entonces, el gis y el pizarrón la acompañaron en el aprendizaje y la enseñanza de lo simple y lo complejo de ese mundo, por desgracia, ininteligible para la mayoría.

Ella fue una de las cinco mujeres que compartieron las aulas del primer año con más de 30 estudiantes varones de física, actuaría, astronomía y matemáticas. Se trataba de carreras poco femeninas para la época, pero contó con el apoyo de su padre, ingeniero, y de su madre, una feminista, quienes estuvieron conformes con que su hija estudiara lo que quería.

Al ingresar en la Universidad, refiere: “Encontré maestros maravillosos. Estaba asombrada, descubrí que esa ciencia no es sólo numérica ni trata únicamente de sumar”. Además, el compañerismo y unión del grupo de alumnos era ejemplar; su padrino de generación fue Nabor Carrillo, rector en ese entonces.

Al terminar la carrera y sin haberse titulado, obtiene una beca por dos años para ingresar a la Universidad de La Sorbona, en Francia, donde tiene la oportunidad de presenciar discusiones entre los más afamados e
importantes matemáticos del mundo, provenientes de países como Estados Unidos o Alemania, quienes exponían conceptos y definiciones nuevos, los cuales eran rebatidos por sus pares.

Convencida de regresar a tierras mexicanas, en 1961 se titula en licenciatura con la dirección del  reconocido científico Salomon Lefschetz, de la Universidad de Princeton, quien todos los veranos,  mediante cursillos, acercaba a los estudiantes de la  UNAM a uno de los temas de la matemática moderna: la topología.

El profesor, genial como persona y matemático, se acercó a De Neymet para proponerle que realizara su tesis con él. No sólo la asesoró, sino que la ayudó a conseguir una beca en Francia.

El siguiente paso fue obtener el doctorado con la dirección de Samuel Gitler y la asesoría de José Adem, quienes recién regresaban de Princeton. Luego de cuatro años en el Centro de Investigación y Estudios Avanzados (Cinvestav) obtuvo el grado con un trabajo en topología algebraica.

Por sugerencia de otro gran matemático universitario, Emilio Lluis, ocupó una plaza como profesora de tiempo completo en la Facultad de Ciencias. “Lo mío era dar clases, más que la investigación; además,
para entonces me había casado y tenía dos niñas; debía ocuparme de otros asuntos”.

En la FC, durante casi cuatro décadas, ha impartido, entre otras, las cátedras de Álgebra Superior, Cálculo, Topología y Variable Compleja; en el posgrado, las de Topología Algebraica y Temas Selectos de Topología. Acerca de esta última, Sylvia de Neymet refiere: “Con los apuntes de cada semestre he podido hacer un libro que espero pronto se publique, porque no es un tema muy tratado en México”.

Debido a que las matemáticas son importantes y necesarias en muchos campos del conocimiento, es necesario mejorar su enseñanza.

Para Sylvia de Neymet dejar las aulas en las que por décadas formó a decenas de generaciones de científicos representa la oportunidad de dedicarse más a la investigación, a impartir conferencias y a la divulgación, actividades que dejó pendientes.

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