Alberto Barajas Celis

 

La Universidad es prodigiosa. Al entrar a la Preparatoria nos desorienta la riqueza de las posibilidades humanas. En nuestra mano está ser jurista, escritor, político, ingeniero o banquero. Pero unas voces misteriosas, que me hablaban en los corredores de la Escuela, me fueron guiando con gran sabiduría y firmeza. Me revelaron que yo no era novelista, ni abogado, ni historiador, ni hombre de negocios. Yo era matemático.

 

--Entonces qué, Carlos: ¿nos dedicamos a las matemáticas?

El joven estudiante debió de haber detenido su ascenso por la escalinata del Palacio de Minería. Debió de haber bombardeado a su compañero con esas chispas de luz que su sonrisa pícara hacían brotar por los ojos, y entre el estruendo legendario de sus carcajadas, respondió:

 --Pues órale, Alberto: ¡nos dedicamos a las matemáticas!

Alberto Barajas Celis (Ciudad de México, 17 de julio de 1913 - 3 de julio de 2004, fue un matemático[1]  y físico mexicano, profesor en la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México. 

Biografía
Nació en la Ciudad de México el 17 de julio de 1913, sus padres Isidoro Barajas y Leonor Celis. Estudió en la Escuela Nacional Preparatoria, en sus estudios superiores entró a la Escuela Nacional de ingenieros de la Universidad Nacional Autónoma de México en donde obtuvo la carrera de ingeniero petrolero. Más tarde, se interesó por las matemáticas y los campos de la física moderna; esto lo llevó al estudio de la gravedad. Con el tiempo llegó a profundizar en el estudio de la geometría y la gravitación de Birkhoff, adquiriendo el grado de maestro y el doctorado en ciencias matemáticas.

(De la Revista Ciencias)

Alejandra Jaidar

Dr. Barajas, deseo platicar informalmente con usted
sobre su tema predilecto y pedirle algunos datos sobre sus maestros.
 
Quiero decir unas palabras sobre el milagro de las matemáticas y su importancia en la cultura.

Pensamientos de Alberto Barajas

Como usted sabe, la palabra mártir quiere decir testigo. Se llamó así a los primeros cristianos porque daban testimonio de que un hombre, en efecto, había sufrido una muerte cruel para salvar a los hombres. Soy, pues, el mártir de las matemáticas.


Alberto Barajas Celis

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